Si crees que la gente ya no tiene apenas hijos es porque vives en el lado anómalo del mundo. Es cierto, la tasa de natalidad se viene desplomando en los países desarrollados desde los 60, pero en otras regiones las mujeres tienen una media de cinco hijos. El mundo, de hecho, crece más rápido de lo que sospechábamos.
Hay aproximadamente 7.600 millones de personas conviviendo en la Tierra. Para 2050 seremos 9.900, según el nuevo informe de población del PRB(Population Reference Bureau). La cifra deja atrás todas las predicciones de 2013, que hablaban de 9.600 millones de terrícolas para 2050, y supone un incremento del 33% de la población durante los próximos 34 años.
El mundo crece más rápido, entre otras cosas, porque la esperanza de vida de las personas es mayor. Los avances en asistencia sanitaria, nutrición y acceso a los alimentos nos han permitido vivir más tiempo que en cualquier punto anterior de la historia, y cada vez son más las personas que llegan a su edad reproductiva (la mortalidad infantil continúa marcando mínimos históricos).
La migración también favorece el crecimiento: cada vez más gente se traslada a regiones más seguras y desarrolladas. África es el continente del que provendrá la mayor parte del crecimiento (1.300 millones), con Nigeria a la cabeza como un país que duplicará su población de aquí a 2050 (de 187 a 398 millones). Como contrapartida, España se sitúa a la cola del mundo en natalidad.
El informe plantea un enorme desafío económico. Para satisfacer la demanda de una población en aumento, cada país tendrá que aumentar sus infraestructuras críticas para proveer a sus nuevos ciudadanos de casas, escuelas, hospitales y carreteras. Al mismo tiempo, será hora de apostar fuertemente por las energías renovables y cuidar entre todos los recursos naturales. [Science Alert]
Image captionLa población actual de Bulgaria es de siete millones de habitantes y se estima que para 2050 serán cinco millones.
Tiene 30 años, pero dice que se siente solo.
Es uno de los pocos hombres jóvenes que aún quedan el pueblo.
"Todos mis amigos, la gente con la que crecí, se fueron hace mucho tiempo", asegura.
Su nombre es Stoyan Evtimov, dirige un grupo de canto folklórico y organiza un festival de música anual, un intento de revivir la música matrimonial tradicional en Peshtera, un pueblo perdido en las montañas de Bulgaria.
Image captionStoyan Evtimov piensa que en algún momento tendrá que abandonar su pueblo natal, Peshtera.
Aún así, asegura que la vida en el pueblo se está volviendo insostenible, sobre todo desde el punto de vista sentimental.
"Es imposible encontrar a alguien para casarse aquí en el pueblo, o en las aldeas, simplemente porque no hay jóvenes, la única oportunidad de encontrar a alguien está en la ciudad", dice.
"Sería muy triste y difícil para mí dejar el pueblo, pero tendré que hacerlo en algún momento".
Después del comunismo
Las aldeas búlgaras, como las de gran parte de Europa, han estado perdiendo habitantes durante décadas.
Cuando el comunismo llegó al poder después de la Segunda Guerra Mundial, implementaron la agricultura colectiva y muchos trabajadores agrícolas encontraron empleo en nuevas fábricas.
Pero después de que el comunismo cayó en 1989 y las granjas colectivas desaparecieron comenzó la tendencia a abandonar los campos y migrar hacia las ciudades.
Muchas personas no terminaron ahí: continuaron su búsqueda de trabajo y de una nueva vida en el extranjero.
En 1989, casi nueve millones de habitantes vivían en Bulgaria. Actualmente son sólo poco más de siete millones. Para 2050 se prevé que este número sea inferior a 5,5 millones. A fines del siglo, podría ser cerca de la mitad de la población actual.
Junto al éxodo masivo, otro factor contribuye a esta disminución de la población en Bulgaria: la tasa de natalidad.
Image captionStefka teme que tendrá que cerrar su tienda por falta de clientes.
La última vez que un niño nació en el pueblo, recuerda la tendera Stefka -cuyos dos hijos se han mudado a la ciudad- fue hace una década. La niña y su madre ahora viven en Chipre, añade.
La gran mayoría de las personas que Stefka sirve son mayores de 60 años. Las estanterías están escasamente abastecidas porque no hay muchos clientes y ella cree que, dentro de poco, la tienda tendrá que cerrar.
Más arriba en la montaña, los negocios del pueblo ya dejado de funcionar, junto con las escuelas y los servicios de autobuses.
"Este pueblo solía estar formado por unas 600 personas. Ahora somos 13. Algunos están en el cementerio, el resto está en las ciudades", dice Boyan, un hombre de 70 años que vive en Kalotinsi.
Soledad en Kalotinsi
Image captionStanka Petrova es la única persona que ahora vive en su calle.
En la aldea de Smirov Dol, Stanka Petrova -Abuela Stanka para quienes la conocen- se sienta bajo un árbol en una curva de la carretera para esperar la tienda móvil de alimentos que sirve la zona.
"Yo nací en este pueblo y recuerdo cuando estaba realmente lleno de gente, era una vida divertida y agradable. Había jóvenes, ancianos", asegura.
"No hay nadie en el pueblo ahora. En esta calle, por ejemplo, en el pasado vivía mucha gente, ahora sólo yo estoy aquí", dice.
Le pregunto si se siente sola.
Image captionLos edificios abandonados son un factor común en Bulgaria.
"Por supuesto que estoy sola, es muy difícil", responde entre lágrimas.
Tienda móvil
La gente de Kalotinsi y los pueblos de los alrededores compran sus comestibles en una tienda móvil que visita la zona tres veces a la semana.
El servicio está dirigido por Atanas y Lili Borisov, una pareja de mediana edad.
Su camioneta está bien surtida con todo, desde pan y yogur hasta cigarrillos y cerveza, e incluso medicamentos.
Image captionAtanas y Lili's proveen elementos básicos para la supervivencia en las aldeas en el oeste de Bulgaria.
En 10 años, nunca han perdido una entrega, aunque en invierno los caminos de la montaña están cubiertos de nieve.
"Debido a que hay pocas personas, somos amigos de todos, así que estamos tratando de ayudarles con todo lo que podamos", explica Lili.
La pareja es muy conocida entre sus clientes, pero Lili asegura que el número de clientes y los beneficios están disminuyendo.
"Empezamos a preocuparnos cuando alguien no aparece en el lugar donde generalmente nos encontramos, especialmente durante el invierno. En realidad, tuvimos un caso en el que encontramos a alguien muerto", comenta Lili.
Medidas
El gobierno ha comenzado a introducir una serie de medidas para combatir la despoblación y aumentar la tasa de natalidad: ofrece ayuda económica para los tratamientos de fertilidad, brinda cuidado de niños y apoyos hipotecarios.
También alientan a los búlgaros que viven en el extranjero a regresar al país: para ellos están abiertas las puertas, pero para nadie más.
Image captionEl viceprimer ministro Valeri Simeonov se niega a la idea de repoblar el país con inmigrantes.
"Bulgaria no necesita refugiados sin educación", afirma el viceprimer ministro Valeri Simeonov, un líder de los Patriotas Unidos, un grupo antiinmigrante que forma parte del gobierno de coalición.
En su opinión, la sociedad búlgara tampoco aceptaría migrantes educados y cualificados.
"Tienen una cultura diferente, religión diferente, incluso diferentes hábitos diarios. Y gracias a Dios, Bulgaria, hasta ahora, es uno de los países más bien defendidos de la afluencia de inmigrantes de Europa", afirma.
Simeonov se refiere a una valla de alambre de púas que Bulgaria ha estado construyendo a través de su frontera de 260 km con Turquía para desalentar a los inmigrantes de tratar de entrar en el país.
Derechos de autor de la imagenREUTERSImage captionBulgaria puso una valla en su frontera con Turquía para impedir la entrada de inmigrantes ilegales.
Según cifras de la Comisión Europea, Bulgaria sólo ha detenido en los últimos dos años a unos 50 migrantes procedentes del norte de África y Oriente Medio.
Pero está claro que el gobierno búlgaro no ve a la inmigración como una posible solución a la disminución de la población del país.
"Abandonados"
Aunque el gobierno asegura que promueve ideas para impulsar la natalidad, en el campo de Bulgaria la sensación es que los políticos hablan, pero no actúan.
Antes de abandonar las montañas, me topé de nuevo con Boyan, el hombre que vive en Kalotinsi, que donde ahora sólo viven 13 personas de las 600 que alguna vez estuvieron aquí.
Image captionBoyan, de 70 años, cree que los búlgaros han sido olvidados por el gobierno.
"Estamos abandonados. Abandonado por todos, los gobernantes y de Dios", dice.
"Los políticos no harán nada por nosotros, sólo están interesados en sus propios intereses, no les importa la gente, especialmente los ancianos de las aldeas, ni siquiera se preocupan por los jóvenes porque ellos están en el exterior".
"Así que a los políticos no les importa en absoluto y el Estado búlgaro está desapareciendo".
Derechos de autor de la imagenISTOCK/GETTY IMAGESImage captionPara Perú, la política del gobierno de Kim Jong-un "constituye una seria e inaceptable amenaza a la paz y seguridad internacional".
El gobierno de Perú declaró persona non grata al embajador de Corea del Norte, Kim Hak-Chol, y le dio un plazo de cinco días para salir del país.
La medida se debe a que Corea del Norte "viene violando reiterada y flagrantemente las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas" y a que se niega "a finalizar de manera irreversible y verificable su programa nuclear", dice el Ministerio peruano de Relaciones Exteriores en un comunicado difundido el lunes.
El 3 de septiembre Corea del Norte anunció que había probado con éxito una bomba nuclear miniaturizada que puede ser instalada en un misil de largo alcance.
Esta fue el último de seis ensayos nucleares que ha realizado desde 2006, además de numerosas pruebas de lanzamiento de misiles balísticos.
Para Perú, la política del gobierno de Kim Jong-un "constituye una seria e inaceptable amenaza a la paz y seguridad internacional y a la estabilidad en el noreste de Asia y el mundo".
Image captionLa Cancillería peruana detalla que ya habían emitido "reiterados comunicados oficiales que condenan la actividad nuclear y los ensayos balísticos" de Corea del Norte.
La Cancillería peruana detalla que ya habían emitido "reiterados comunicados oficiales que condenan la actividad nuclear y los ensayos balísticos" de Corea del Norte.
Además, en marzo de 2017, Perú ordenó que se reduzcan de seis a tres los funcionarios diplomáticos de ese país en Lima.
Perú es el segundo estado en tomar esta medida.
El jueves anterior, México también expulsó al embajador de Corea del Norte, Kim Hyong Gil, como una "medida de rechazo" a las recientes pruebas nucleares de su país.
Este lunes, además, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó por unanimidad nuevas sanciones contra Corea del Norte, como castigo por su última prueba nuclear.